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El ABC de las prioridades: cómo desconectar sin que nada se derrumbe

¿Te cuesta desconectar antes de un viaje o un descanso? Descubre el método ABC de prioridades para organizarte con antelación y disfrutar sin culpa — para emprendedoras.

Shirly

Shirly Nowak

Este finde me voy al cumple de 6 añitos de mi sobrina —qué mayor ya 🥹

Y tengo la semana hasta arriba de trabajo.

La Shirly de hace unos años habría entrado en pánico.

Esa Shirly era capaz de quedarse la noche anterior al viaje delante del ordenador intentando dejarlo todo atado.

O de aparecer en ese cumple con el móvil en la mano y la cabeza en otro sitio.

Pero esta vez no va a ser así.

Esta semana me he organizado de otra manera. Y el jueves pienso cerrar el portátil, meterme en la furgo y aparecer en esa fiesta para hacer lo que toca: cantar el cumpleaños feliz, jugar con las pistolas de agua y ponerme hasta arriba de tarta.

Hoy te cuento cómo he conseguido esa paz mental, por si tienes un cumple, un viaje o una semanita en la playa a la vista.

El Ruido

Cuando irse parece un lujo que no te puedes permitir

La noche antes de cualquier viaje yo entraba automáticamente en modo catástrofe.

¿Y si no entrego esto a tiempo?

¿Y si me escribe una clienta y no respondo?

¿Y si pierdo el hilo de todo y a la vuelta soy incapaz de retomarlo?

Así que me quedaba trabajando para intentar dejarlo todo atado.

Como si unos días fuera pudieran hacer que mi negocio se derrumbara o mis clientes no supiesen vivir sin mí…

Vamos, que mi mente se inundaba de perfeccionismo, autoexigencia e inseguridades.

Maravilloso todo 😑

O sea que mi problema no era la carga de trabajo.

Era esa historia que me contaba y que no me permitía desconectar. Realmente pensaba que si me iba, algo importante se iba a romper. Y que sería, por supuesto, culpa mía.

Esa historia mental me ha robado muchas horas de vida, muchas noches sin dormir y muchos viajes en los que no estuve del todo presente.

¿Alguna vez te has autoengañado así?

La Calma

Lo que cambió cuando empecé a prepararme con antelación

La solución a este problema no fue aprender a desconectar.

Fue aprender a preparar la desconexión.

Porque una escapada no es un imprevisto. Es una fecha en el calendario que llevas semanas viendo. Y precisamente porque la ves venir, puedes usarla a tu favor.

Esto es lo que hago yo ahora.

Con unos 7-10 días de antelación cojo toda mi lista de tareas y la paso por el ABC de las prioridades.

Esta técnica consiste en preguntarse ante cada una de esas cosas: ¿qué consecuencias tiene esto si no está hecho antes de que me vaya?

  • Si la respuesta es “consecuencias graves” → es una A. Y si tengo varias A, las numero: A1 la más urgente, A2 la siguiente, A3…
  • Si la respuesta es “alguien podría molestarse un poco, pero nada grave” → es una B. La muevo a mi vuelta o la ataco si me sobra tiempo.
  • Si la respuesta es “ninguna consecuencia real” → es una C, D o E, lo que significa que la haré en un futuro, la delegaré o simplemente la borraré de mi lista sin culpa ni remordimiento.

Durante esos días trabajo con foco en la A1 hasta terminarla. Luego la A2. Luego la A3. Sin saltar de una a otra, porque tener el ABC hecho no solo me dice qué hacer — me dice en qué orden, y eso solo ya elimina la mitad del agobio.

Y si termino todas mis A antes del viaje, entonces sí me permito mirar las B. Pero sin saltarme el orden.

Y el último día, antes de cerrar el portátil, dejo el terreno preparado para la vuelta: una nota con el punto exacto donde lo dejé y qué es lo primero que toca hacer cuando vuelva.

Para no llegar el lunes sin saber por dónde tengo que empezar.

Si hago esto, entonces sí puedo cerrar el portátil, meterme en la furgo y marchar con una mente que simplemente no va a encontrar excusas para no apuntarse a la fiesta.

Te toca

Esta semana prueba el ABC con tu lista de tareas.

Coge todo lo que tienes pendiente y hazte una sola pregunta por cada cosa: ¿qué consecuencias tiene si no está hecha esta semana?

Clasifica tus tareas, numera tus A si es que tiene más de una y empieza por la A1 sin mirar nada más.

Yo casi siempre me llevo sorpresas al descubrir cuántas cosas son realmente C, D o E, e intuyo que a ti te pasará también 😉

Y si mientras clasificas tus tareas te llama algún proyecto nuevo que brilla mucho, pásalo primero por el filtro anti-objetos brillantes.

Y si necesitas un recordatorio de por qué proteger tu descanso importa tanto como terminar tus tareas A, lee sobre la trampa de “ya descansaré luego”.

Y yo, de momento, voy a centrarme en terminar mis tareas A de esta semana.


PD. Taka no necesita hacer el ABC para saber cuál es su A1 cada semana. Porque su A1 siempre es dormir. Y lo ejecuta sin culpa, sin agobio y sin abrir ese planificador por si las moscas. Lección felina: cuando tienes tus prioridades claras, el resto deja de existir.

Lo importante raramente es urgente, y lo urgente raramente es importante. — Eisenhower

Un abrazo con calma y alma,

Shirly

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