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Grabé este vídeo más de 5 veces antes de atreverme a publicarlo

Casi dos meses, más de 5 grabaciones y unas diez reescrituras para un vídeo de presentación. Qué me ayudó a dejar el perfeccionismo a un lado y publicarlo.

Shirly

Shirly Nowak

Hace poco más de una semana salió por fin en mi Instagram un vídeo que llevaba rondándome la cabeza desde agosto.

Al final, tras darle mil vueltas, lo dejé listo esa misma tarde y tuve que lidiar con mis nervios tanto al programarlo como al verlo ya publicado. De hecho, me tiré las primeras horas pegada al móvil, pendiente de cualquier reacción ante ese vídeo que para mí no era para nada lo que esperaba o quería publicar.

Me había tirado casi 2 meses con él.

Lo había grabado más de 5 veces.

Por no hablar de que lo había reescrito unas diez veces.

Gato llevándose la pata a la cara, en plan «no tengo remedio»

Todo eso para un vídeo en el que simplemente me presento y cuento de qué va mi cuenta. Lo mío no tiene perdón, lo sé… pero tiene una explicación.

El Ruido

Cuando la excusa suena a estrategia

Y ojo, que durante esos casi dos meses yo estaba convencida de que lo que hacía era planificar. Mis excusas sonaban de lo más razonables: que si no tenía claro cómo lanzar el canal, que si de qué iba a hablar, que si cómo tenían que ser mis reels, que si qué imagen quería dar al mundo…

Tan razonables que me daban permiso para grabarlo otra vez, reescribirlo otra vez y dejarlo una semana más en el cajón.

Lo más irónico es que yo me dedico precisamente a ayudar a otras personas a desbloquearse. Manda narices.

Como dije en el propio vídeo, esperar a tenerlo todo claro es la excusa más elegante que conozco para no empezar nunca.

Lo que yo llamaba exigencia tenía, mirándolo bien, bastante más de miedo.

¿Y a ti, cuántas de las dudas que te frenan ahora mismo son, en realidad, una forma elegante de no dejar que nadie lo vea todavía?

La Calma

Cuando dejo de ser la única que lo sabe

Lo que por fin me desbloqueó tuvo poco que ver con tenerlo todo más claro.

Por un lado, no quería que pasase un mes más. Y por otro, me había comprometido con los miembros de mi mentoría CalmActiva a que esa semana iba a avanzar, sí o sí. Y en la newsletter de hace un par de semanas conté que iba a centrarme en mis reels.

Y así fue.

Charlie Gilkey lo explica muy bien en su libro Start Finishing: es fácil rendirse con una misma, pero pocas veces nos rendimos con los demás. Conmigo misma llevaba casi dos meses negociando. Con las mentorizadas, y con quienes leéis esta newsletter, no había negociación posible.

Por eso ahora, cuando algo lleva demasiado tiempo en el cajón del perfeccionismo, hago lo mismo: se lo cuento a alguien concreto. Qué es y para cuándo. Nada más.

Y lo más curioso es que la claridad que tanto esperaba que llegase para poder lanzarme a hacerlo me llegó después de hacerlo. Ese vídeo, que no era para nada lo que yo esperaba, consiguió en un solo día más que mi último reel en meses: más del doble de me gusta, y múltiples comentarios frente a cero.

Así que los otros vídeos que tenía grabados y que no sabía si sacar o enterrar para siempre, pues obviamente también van a ver la luz 😬

Te toca

Piensa en algo que tengas ahora mismo en tu propio cajón del perfeccionismo: un proyecto terminado o casi, una idea a la que llevas tiempo dándole vueltas, algo que ya podría ver la luz si dejaras de pulirlo.

Y en vez de guardarlo una semana más, cuéntaselo a alguien. Qué es y para cuándo.

¿Qué tienes ya hecho que todavía no ha visto nadie, y para cuándo lo vas a sacar?


“Si no te avergüenza la primera versión de tu producto, es que lo has lanzado demasiado tarde.” —Reid Hoffman

Un abrazo con calma y alma,

Shirly

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