Cuando solo vas por la foto: el año que construí un proyecto que no era mío
¿Alguna vez has construido algo por hacer, no por querer? Cómo el FOMO de los plazos me llevó a crear un proyecto sin alma y lo que aprendí al parar.
Shirly Nowak
El finde pasado fui a una preciosa cala que hay escondida cerca de casa.
Una de esas calas a las que llegas después de andar un buen rato y bajar un camino de piedras, y que por eso mismo suele estar casi siempre vacía.
Un tipo de sitio que solo existe para quien se molesta en buscarlo de verdad ❤️
Llegué y me metí en el agua sin pensarlo mucho.
Me quedé ahí flotando, mirando cómo el sol se colaba entre las rocas del acantilado, jugando un rato con los peces que pasaban entre mis pies como si yo fuera parte del paisaje, dejándome mecer por el vaivén de las olas y explorando todos sus recovecos…
Y mientras estaba viviendo mi propia aventura, vi que llegaron dos chicas.
Bajaron el camino, miraron a su alrededor, sacaron el móvil, se colocaron el pelo, se ajustaron el bikini, se hicieron unas cuantas fotos en la orilla… Y se fueron.
Creo que no pasaron más de cinco minutos ahí, quizá menos.
Para ellas, ese pequeño paraíso que yo estaba disfrutando era un simple fondo de pantalla.
Un buen paisaje para lucir en su próximo selfie de Instagram.
Me chocó tanto verlo, que me quedé pensando en ellas durante todo el camino de vuelta a casa.
Porque hay algo en esa escena que me resultó familiar.
Yo también había sido una chica así.
El Ruido
Cuando solo vas por la foto
Hace un año solicité un Kit Digital con idea de construir el proyecto que tienes ante ti.
Tenía una fecha límite, un proyecto que lanzar y muchas ganas de que todo funcionara YA.
Así que lancé.
Sin preguntarme demasiado qué quería ofrecer de verdad. Sin estudiarme. Sin parar a pensar si lo que estaba construyendo tenía algo que ver conmigo.
Y nació un proyecto que tardé casi un año en entender que no era realmente mío.
Y lo más curioso es que esto yo lo veía.
Sentía que estaba haciendo por hacer. Que detrás de muchas de las cosas que construí en esa etapa no había un propósito claro. Que algo no encajaba.
Pero aún así seguía avanzando.
Porque había plazos. Porque había que monetizar. Porque el FOMO de “si no lo hago ahora pierdo el kit” era más alto que la vocecita que me decía: para, mira, ajusta.
Yo en ese momento me dediqué a llegar a la cala, sacarme la foto y marchar.
No me metí en el agua ni me quedé el tiempo suficiente para apreciar cada pequeño detalle que hace que la experiencia realmente valga la pena.
Y así es muy difícil construir algo con alma.
La Calma
Cuando vienes con presencia
Hace un par de meses paré máquinas.
No fue una decisión heroica. Fue simplemente que tocaba hacer vacaciones.
Pero en ese parón pasó algo que no esperaba: por primera vez en meses tuve tiempo y energía para detenerme en mirar atrás.
Revisé lo que había construido.
Me estudié. Me pregunté qué quería de verdad con este proyecto.
Me quedé flotando en esa cala que llevaba un año construyendo, empapándome de cada detalle…
Y así fue como vi algo que me incomodó bastante.
Mi proyecto estaba demasiado enfocado en ofrecer herramientas, técnicas, estrategias… Estaba cayendo exactamente en lo mismo que cualquier otro proyecto de productividad.
Había construido un fondo de pantalla bonito, pero me había alejado de la esencia que había querido expresar desde el principio: que hay que trabajarse por dentro primero, para poder avanzar por fuera.
Lo sabía desde el día uno. Pero con las prisas, los plazos y el FOMO, me había ido a por la foto sin pararme a simplemente admirar el paisaje y meterme en el agua.
Aquel parón no me dio las respuestas que necesitaba. Pero sí que me dio la calma suficiente para escuchar lo que ya sabía.
Y me permitió empezar a construir desde ese nuevo lugar lo que tienes ante ti ahora.
Te toca
Esta semana, intenta encontrar tu cala.
No tiene que ser literal porque entiendo que quizás no tengas una cerca de casa. Puede ser simplemente dedicarte a estar más presente durante una hora o tomarte una mañana para dar un paseo sin móvil, por ejemplo.
Y en ese parón reflexiona sobre esta pregunta: ¿estás construyendo algo que sabes que, en el fondo, no va del todo contigo?
Espero que esta semana encuentres tu cala.
Y que cuando llegues, te tires de cabeza al agua 😉
PD: Me hubiese encantado mostrarte una foto de la cala. Pero como comprenderás, mi móvil no salió de la mochila en toda la tarde.
Yo tengo claro que ese tipo de calas no se fotografían. Se viven.
La vida es lo que pasa mientras estás ocupada haciendo otros planes —John Lennon
Un abrazo con calma y alma,
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